Nos quedamos un par de días descansando en Moyale, nos vinieron muy bien para reponer nuestro castigos huesos. Era una risa cuando nos levantábamos por las mañanas, había como 100 cabecitas asomadas al muro del hotel observando que hacían los yuyus (que es como nos llaman por aquí), eran muy curiosos y no paraban de gritarnos yuyu, yuyu, un poco raro, pero es que este país es diferente a todo lo que hemos visto hasta ahora, nada mas entrar nos sellan en el carnet pasagge y ponen 4 de abril de 2002, pero si es el 4 de diciembre de 2009, al parecer aquí tienen 7 años y unos meses de diferencia, cosa que me encanta, que te quiten 7 años de golpe no esta nada mal. Las horas también cambian lo cual también es un poco jaleoso, el día al parecer empieza a las 6:00 de la mañana, o sea que a las 6:00 son las 0:00 para ellos, así que cuando te dicen a las tres puedes pasar a recoger el coche en el taller, no sabes muy bien si refieren a las tres tuyas o las tres de ellos (por que usan las dos horas indistintamente) y si preguntas no te aclaras por que aquí muchos no hablan ingles, divertido heee.

Bueno pues adaptándonos a los nuevos cambios fuimos subiendo hacia la capital, por el camino paramos unos días en el lago Langano, es un lago de agua marrón tipo café con leche, en el que te puedes bañar por que es un poco salado y eso al parecer a la Bilharzia no le gusta nada, pasamos unos días de relax muy a gusto, Hugo que es un gran pescador se paso los días con su red de los Bozo (los pescadores de río Níger en Malí), intentando obtener la cena y bueno consiguió unos cuantos ejemplares de la exquisita Tilapia.



Continuamos la carretera principal hasta Addisa Abeba, donde estuvimos diez días, teníamos que gestionar la Visa de Egipto, y nosotros buscar unas cuantas piezas que se nos habían roto en Kenia, Román se volvió loco buscando por todas las tiendas de repuestos, pero en Etiopia nos hay prácticamente Land Rover, pero para colmo nuestro coche es Santana lo cual lo dificulta el doble, al final conseguimos algunas piezas pero otras fue imposible, esperamos tener mas suerte en Khartoun.
Entre Addis y Lalibella, nuestra siguiente parada, hay 700 km, pero tardamos unos tres días en recorrerlos, el paisaje increíblemente bonito, la carretera discurría entre montañas de 4000 metros, llena de pueblitos, nunca habíamos visto tanta gente, vacas, burros, cabras… andando por la carretera, había que tener mucho cuidado para no atropellar a nadie. Aquí hemos superado el punto mas alto con el coche de nuestro viaje llegando a 3550 metros, por las noches menudo frío ya no nos quedaba mas ropa de abrigo para ponernos, ¿quien dice que en África se pasa mucho calor?









Marc y Clo no estaban muy interesados en ver Lalibella y decidieron separarse por una semana para ir a ver las
Simion Montains. Lalibella es un pueblo con mucho turismo, aquí están las famosas iglesias monolíticas que tantas veces habíamos visto en los documentales, nos parecieron impresionantes, están escavadas en la roca, y algunas están comunicas por túneles, lo malo que nos pillo en plenas navidades y estaban lleno de grupos de turis, pero bueno aun así lo disfrutamos mucho, coincidimos con una familia de Madrid que nos pusieron al día de las news Madrileñas.





Una vez vistas la 11 iglesias de Lalibela nos fuimos al Lago Tana, a Bahir Dar, pensábamos que había algo especial para ver, pero aparte de el Lago y unas cantas iglesias (ya estábamos un poco cansados de tantas) no había mucho que hacer aquí, solo pasear por las calles y tomar café por cierto los mejores que hemos tomado en nuestra vida, increíble el café Etiope.
Quedamos con Marc, Clo y los niños para pasar la noche vieja en el norte del lago Tana, en el campamento de una pareja Holandesa, pero antes de llegar nos paramos en Gonder para ver el precioso castillo que hay en el centro de la ciudad.
El camping estaba en un sitio muy bonito, cuando llegamos estaban además de les 4 oooo, dos parejas Suizas con dos furgos muy chulas, y otra pareja Francesa que se vinieron con nosotros desde Gonder, por la noche los del camping hicieron una gran barbacoa y después nos echamos unos bailecitos, aunque la música no acompañaba demasiado, una noche vieja con Franc Sinatra no es la mas animado precisamente, pero bueno por lo menos nos libramos de Boniem, que eso ya es mucho.
Nos despedimos de Etiopia bajando sus las empinadas montañas y volviendo a la planicie y al calor extenuante de Sudan, fue una bonita experiencia conocer este increíble país, nos ha sorprendido gratamente, sus paisajes, su gastronomía (Román se ha vuelto un fanático), sus gentes (amables aunque muy pidones), y por su puesto su café hummmmmm que rico.
TransAfr2008_25Etiopia
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